Ricardo Saprissa

¿Quién fue Ricardo Saprissa?

13 de agosto, 2020

Nació el 24 de junio de 1901 y en 1932 llegó a Costa Rica para formar el equipo más grande.

Hijo de José y Carmen, un matrimonio de inmigrantes catalanes, Ricardo Juan Antonio Saprissa Aymá nació en San Salvador el 24 de junio de 1901, un día como hoy.

El gestor de un equipo emblemático del fútbol costarricense, nació en el ceno de una familia que formaba parte de la clase acomodada salvadoreña, hecho que le permitió estudiar en Europa.

En 1904, Ricardo viajó con su madre hacia Barcelona para inscribirse en las Escuelas Pías de Sarriá, donde estudiaría hasta los 10 años, según relatan los historiadores.

El deportista volvió a El Salvador por la muerte repentina de su padre, donde cultivó su gran pasión por el deporte. Jugaba béisbol y empezó a ser elogiado, también al convertirse en uno de los mejores tenistas de Centroamérica, ganando el campeonato centroamericano con 19 años.

Nunca dejó de lado el fútbol gracias a su padre mantuvo una importante preocupación por enseñar a los niños y jóvenes más desfavorecidos de la sociedad.

Ricardo Saprissa sostiene un aro.

En 1921 recibió el título de ingeniero topógrafo y regresó a la Ciudad Condal. Su intención era especializarse y sacarse la carrera de ingeniería textil, pero sus deseos de proseguir con sus estudios en España cayeron en saco roto cuando la Universidad de Barcelona no convalidó su título. Ante esta negativa, decidió abrir una tienda de ropa en la Avenida de Sarrià para ganarse la vida.

Su negocio particular no le impedía continuar con su pasión y gran don, practicar deporte, fuera cual fuera, béisbol, tenis, hockey hierba, fútbol, etc. En beisbol se incorporó al América. En tenis destacó especialmente en la modalidad de dobles junto a Antonio Juanico, con el que fue campeón de España en 1923 y 1924, constando como los primeros campeones de España según la RFET.

Incluso participó en los Juegos Olímpicos de París (1924), lo que en aquella época sólo estaba al alcance de auténticos fuera de serie y en la Copa Davis contra Bélgica en Amberes. En hockey hierba, forma parte del Pompeya y posteriormente del RC de Polo de Barcelona, con quienes gana una Copa del Rey, anotando dos goles en la Final.

En este deporte, también consiguió la internacionalidad absoluta con España. Como dato anecdótico y que muestra su desinterés al profesionalismo en el deporte, es que don Ricardo siempre fue fiel a sus equipos, ya que jugó en fútbol con el Espanyol y en tenis en el Pompeya.

Ricardo Saprissa hace del fútbol su principal pasión y se alineó con la Escuela de Arquitectura, equipo formativo como muchos otros, del RCD Espanyol, que siguiendo su origen universitario se nutría de jóvenes estudiantes. Su juego no pasó inadvertido para el conjunto blanquiazul, que lo incorporó a sus filas en 1922.

En el Espanyol empezó jugando de interior derecho, pero no tardaron en retrasarle como lateral derecho, donde rindió a un nivel excelente. En el Espanyol ya militaba el divino Ricardo Zamora, con el que rápidamente entabló una profunda amistad, y ambos vivieron en primera persona la inauguración del emblemático estadio de Sarriá en febrero de 1923.

Ricardo Saprissa en un partido con el Espanyol.

A pesar de su brillante carrera deportiva, su negocio no le funcionaba tan bien, hecho que provocó que tuviera que pedir una remuneración para poder jugar a fútbol, algo que los directivos ‘pericos’ aceptaron de muy buen grado, pues anteriormente había pagado hasta el sueldo de los empleados del club. Fue sólo un corto período en un carrera desarrollada en al más absoluto amateurismo.

Trabajaba más de ocho horas al día y aprovechaba los mediodías para jugar tenis. Los miércoles entrenaba con el Espanyol y los domingos defendía los colores blanquiazules hasta la extenuación. Sin duda, eran otros tiempos, pues no era de extrañar que sus múltiples actividades lastimaran sus rodillas, pero con un par de vendas bien ajustadas, volvía a ejercitarse sin problemas.

Viaje a Costa Rica

Tal era el reconocimiento hacia el bravo deportista catalán, de origen salvadoreño, que todas las instituciones deportivas llevaron a cabo un homenaje para el jugador. Dicho homenaje se fraguó en los despachos del RCD Espanyol, con la colaboración incondicional de sus otros clubes deportivos, ya fueran de hockey o tenis.

El partido de fútbol que sirvió como homenaje a Saprissa se celebró en Sarrià, el 08 de febrero de 1931, frente al Real Madrid de Zamora correspondiente a la décima jornada del Campeonato de Liga. El Estadio estaba a reventar, para aplaudir calurosamente al ídolo de San Salvador. Sinceramente y a buen seguro, habrán sido de los Espanyol-R. Madrid donde el resultado era lo más intrascendente, por cierto empataron a un gol.

Ricardo Saprissa en su partido de despedida.

La llamada de su hermano Rogelio desde Costa Rica, para que ayudase a la creación de un negocio textil en San José, aprovechando sus conocimientos adquiridos en Barcelona hizo que el bravo defensa disputara su último partido el 17 de enero de 1932 frente el Athletic de Bilbao, con victoria blanquiazul por 1 a 0. Era un auténtico ídolo y referente, por lo que fue nombrado incluso presidente honorario del club barcelonés.

Se da la circunstancia, que dicho nombramiento jamás fue revocado, por lo que Saprissa fue presidente de honor del club desde 1932 hasta que se produjo su fallecimiento en 1990.

Sin proponérselo quizás no de manera consciente, Ricardo Saprissa se convertiría en el creador de una de las escuelas futbolísticas costarricense de mayor envergadura, a lo largo de la historia del fútbol tico.

Tal vez lo desconocía; ni siquiera lo imaginaba, pero cuando Ricardo Saprissa Aymá llegó a Costa Rica, una leyenda estaba a punto de gestarse.

Por aquel lejano 1932, por la mente de este brillante futbolista del futbol del RCD Espanyol, no pasaba por convertirse en el dirigente más visionario del fútbol costarricense.

Inauguración del estadio Ricardo Saprissa.

Pero el destino quiso atar a este caballero, de origen salvadoreño y criado en Barcelona, a Costa Rica, donde dejaría un maravilloso legado que hoy sobrevive con más fuerza que nunca. 

Don Ricardo llegó a nuestro país el 19 de febrero de 1932. “Su llegada al país es el acontecimiento social y deportivo del año. Aunque las razones que origina su llegada son propiamente de índole comercial y familiar, su historial como deportista no pasa por alto a nuestros dirigentes deportivos”, relata José Antonio Pastor en su libro “Historia del Deportivo Saprissa”.

Don Roberto “Beto” Fernández, un humilde zapatero del barrio Los Ángeles, decide formar un equipo representativo. Sin uniformes, ni nombre, este equipo se convertiría posteriormente en la institución deportiva más grande de Costa Rica. 

Un 16 de agosto de 1990 murió en paz. Solo se fue físicamente, pues ya lo escribió Gabriel García Márquez: “Uno es eterno en la fidelidad de quienes lo quisieron”.

Redactado con historias y relatos del Libro Ricardo Saprissa, una vida de leyenda realizada por Jordi Puyaltó y José Antonio Pastor.

 

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